
una realidad que es su vida en Nueva York viviendo de la estafa y una ficción instrumentada por la mentira que es la que pondrá a prueba en su viaje a Italia con su enorme creatividad para inventar coartadas con total soltura e ingenio
Es acertado el breve pantallazo de su vida que nos lo muestra en el lamentable sitio en que vive entregado a sus triquiñuelas para ganarse la vida. Allí Tom es el clásico emergente del American way of life que tanto detestaba Highsmith pero hasta allí llegan sus delitos
La propuesta del padre de Dick convierte su propia vida en nudo y quiebre a la vez: de su pasado - que lo persigue a través de Freddie y su presente en el que la vida le ha entregado más que un sueño que nunca logró ni siquiera imaginar
No es un flagrante asesino de la especie de un Ted Bundy o John Wayne Gazy, ni como jeffrey Dahmer o HH Holmes por citar algunos de los más conspícuos. Más bien, la vida lo ha puesto frente al “sueño del pibe” y la serie nos dice - por lo menos hasta el horrendo cri men de Dick- que solo quiere quizá pertenecer a esa”dolce vita”, también citada en la serie , y alejarse de la estafa con la que apenas sobrevive - pero queda prisionero de una amistad, quizá un poco o bastante ambigua como tercero en discordia con la cual fantasea y a la que queda adherido, y lo más dramático, la cree como para siempre
Demasiado para asimilar y allí se desencadena el horror. La secuencia del crimen está ejecutada casi con frialdad, diría que con “oficio”, pero los golpes transmiten todo lo que no acertó a decir. La mueca final que se le dibuja en los labios parece expresar cierta satisfacc,ión, cierto silencio elocuente
Fue un crimen pasional, con todas las letras, pero eso no lo convierte en un criminal, mientras el de Freddie fue en “defensa” propia. Tom cae y se levanta durante toda la serie y se reinventa continuamente
Obviamente llegado a este punto está dispuesto a no perder y maneja sus coartadas como un esgrimista depurado. El cenicero aparece resignificado como instrumento para matar
El investigador (Maurizio Lombardi) impecable en su rol, merece un comentario aparte, parece en ciertos momentos un paso de comedia probablemente cercano al comic relief. Desde el vamos se nos aparece como un hombre elegante y un tanto pagado de sí mismo, algo engolado, no obstante fracasar en todos sus movimientos y las visitas a Tom son una muestra de cómo un film, puede, en medio de la investigación de un crimen, provocar una sonrisa. Aquí Zaillian podría decirse, cita uno de los grandes trucos de Hitchcock en Frenesí por ejemplo y yendo muchísimos siglos atrás, al mismo Shakespeare
Lo que aquí cuenta obviamente no es que la investigación triunfe sino cómo el crimen opera en la mente de Ripley en un nivel quizá estrictamente mental. La serie va pautando a través de esa magnífica fotografía - que habla todo lo que los personajes no dicen, o no se atreven a decir - el cómo se ha ido gestando la idea del crimen y qué circunstancias favorecieron su perpetración. El crimen de Dick no fue premeditado, fue espontáneo, casi involuntario, incluso improvisado con lo que estaba a su alcance,
Tom sabe que sus crímenes son punibles, que ha cruzado la línea. Lo demuestra a cada paso que da para escabullirse de la justicia, recurriendo a su enorme talento para el disimulo y la impostura al crear las más variadas situaciones en las que sobresale el genio imponderable de su autora y el enorme conocimiento que tiene del alma de sus criaturas
¿Quién es entonces Tom Ripley? No se lo puede etiquetar como “asesino”, es un hombre común y corriente que llega a descubrir dentro suyo un deseo, una ambición tan grande que no le cabe en el pecho
Pero nunca la gran Highsmith va a sumergir solo en sombras a sus personajes, y creo que Zaillian sigue este camino. Siempre deja que se filtra algo de luz , o, viceversa, nunca deja que la luz enceguezca al lector, en este caso el espectador, que casi no siente ninguna simpatía por Marge o por Freddie. “La luz” se repite varias veces encadenándose con la referida a Caravaggio y al mismo Tom frente a la magistral pintura del gran pintor intempestivo quien va a convertirse en su obsesión, en un alter ego que sostiene en su mano la cabeza de quien acaba de matar, y en una muestra genial de economía de recursos, la suya propia, un comentario sobre la introspección de Tom sin pronunciar palabra
No es la intención de estas líneas defender al crimen pero sí desmarcar a Tom de calificativos tan determinantes y preconcebidas que lo aprietan en un retrato quizá espejado en gran parte en los thrillers noir (sin la más mínima intención de descalificarlos ya que quien esto escribe es una asidua espectadora de los mismos) que le quitan el verdadero aire al personaje
A Tom la vida le abre una puerta que ni adivina lo gigantesca que es y pasa de ser un estafador de poca monta a ser amigo de alguien que lo deslumbra, de vivir en un departamento de mala muerte a una mansión increíble, de rozar de cerca el lujo y los placeres que da nacer en cuna de oro
Claro que surgen en él deseos de convertirse en Dick que al principio lo mira con cierta incredulidad pero que generosamente lo hospeda como a un rey después que Tom le confiesa que no le dirá a su padre que lo encontró. Podemos suponer que es un “gancho” para conmoverlo o para dar una imagen de no ser tan outsider ya que le dice que entiende perfectamente que no vuelva
Esa incredulidad se replica en Marge y en Freddie. Obviamente, Tom no “pertenece” y a nadie se le ocurre pensar en su sensibilidad, en cómo va apurando los tragos amargos. Y no es envidia lo que lo mueve, hay admiración y no solo, quiere lo mismo
Aclaremos que Tom es un claro ejemplo de esa Nueva York en decadencia de la que viene y una víctima, como tantos otros de no poder ganarse decentemente la vida, sino solo de sobrevivir timando; pertenece a esa horda de sujetos atascados en un mundo que nada les ofrece y para quienes la estafa y el crimen aparecen como salida
Hay todo un clima que se va tensando en silencio y que la excelsa fotografía se encarga de remarcar,no por su excelencia estética, que la tiene, sino porque toda ella está llena de mensajes y presagios, El mar es todo un discurso, las rocas filosas estremecen, las gárgolas testigos de toda la historia non sancta de Italia presente en las estatuas lo son, y la misma Venecia, por fin, lugar de culto para escritores y artistas y destino final para Tom que logra convivir en la misma atmósfera que aspiró Caravaggio
Toda la situación va siendo enhebrada por un hilo fino y cortante, pero Tom simplemente guarda la misma actitud de siempre, una especie de parca y sumisa timidez (o fingida aceptación de su lugar?) quizá debido a la dispendiosa vida que llevan Dick y Marge con la que no puede estar a la altura
En esta fascinante serie el énfasis no está en la resolución de un crimen por parte de un investigador -y en realidad eso casi ni nos interesa, incluso tememos por su suerte y confiamos que su inmenso talento para escabullirse triunfe otra vez . Más bien seguimos punto a punto la cosmovisión del protagonista puesta de manifiesto con un silencio cargado que actúa como suspenso
Dos circunstancias sobresalen que demuestran que Tom no es tanto lo que los demás piensan o suponen de él. Una, su apreciación de la necesidad de un refrigerador que deja a sus amigos con la boca abierta aunque cierta mirada incrédula sigue flotando. Le contestan que la comida se pierde y él les contesta magistralmente que lo que se pierde es la libertad, digno ejemplo de ese way of life del que proviene. Y la otra es la corrección del libro de Marge que queda realmente sorprendida por los aciertos. Pero nada de todo esto lo coloca donde realmente quiere estar , y todavía faltaba tiempo para llegar a la mansión de Caravaggio
Algo digno de destacar es la actitud de Marge que desespera por destacar y utiliza el nombre de Dick para darse importancia en una reunión donde impera el glamour y lo cursi. Ripley la reprende con un “me enferma que usen a Dick” , palabras que revelan algo que quizá estaba silenciado, Y cuando visiona a Dick regresando mojado y dice “nadé” le sonríe por primera vez. Son comentarios breves de algo más grande y diferente para cada espectador
La impresionante fotografía a cargo de Robert Elswit no agrega belleza ni pintoresquismo, capta emocionalmente la trama en sus momentos más culminantes a pesar de no perder esa fascinación que cautivó a más de un espectador: el mar, por ejemplo, en todos sus movimientos no fue nunca un mar de postales. Cada toma nos estremecen son sus aguas nunca iguales, a veces tempestuosas, otras de suaves oleajes pero llenas de presagios, y a veces también con una especie de calma apunto de romperse
La más impresionante es esa tremenda ola que se abre como un abismo a los pies de Tom
Dignos de destacar en el elenco por demás excelente son los conserjes de los distintos hoteles que frecuenta Tom, cada uno con ajustadas interpretaciones desde el del Excelsior con su obsecuente sonrisa hasta el del último al que puede acceder, que por ser el más modesto es quien mejor retrata a Tom. Mención aparte también para el detective neoyorkino Bokeem Woodbine emergente de la gran Fargo
Ripley llega al final de esta temporada - no sabemos si habrá más. Por el momento no está confirmada aunque Zaillian y Scott tienen interés de continuarla con los 5 libros de Highsmith
escrita y dirigida por Steven Zaillian/ fotografía Roberrt Elswit/música Jeff Russo/ con Andrew Scott Johnny FlYn Dakota fanning Eliot Summer Maurizio Lombardi Marguerita Buy John Malcovich
Octubre 7 de 2025