
a veces damos con un atajo que nos transmite ese genuino sentimiento de estar realmente aquí
donde la Tierra retumba
cuando el amanecer pinta de rojo la última estrella que aún no se apaga
un rapto un arrebato nos arrastra hacia un afuera donde nos perdemos
un lejos que lo abarca todo
la angustia nos hace salir del tiempo y recobrar el instante
mientras nos vamos descuidadamente
encontrados y perdidos a la vez
sin embargo nos disolvemos en la apariencia furtiva de las horas
mientras se enfría la sombra sobre un retrato en blanco y negro
que nos recuerda que la muerte es ajena
que es la omnipresencia de la ausencia la que el alma aloja como presencia
inagotable en rostros siempre distintos como tatuajes insobornables del espíritu
aunque la mirada del mundo no alcance a vislumbrar la levedad de las cosas
ni la humedad del perfume de la hierba invisible que crece en la noche
la vida se recuesta en una trama de enigmas que se resisten a ser nombrados
y el tiempo seguiría igual si el hombre hubiera callado
Enero 4 de 2026