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seres refugiados en su epidermis en los rastros de los días ajenos almas vacilantes tratando de perforar el silencio con un aliento de escombros rasguñando el viento por un poco de ser un nombre una voz un ir y venir sobre lo irrenunciable del deseo siempre otro la gravidez impune y sin remedio de lo inalcanzable
las innúmeras cosas inmóviles de mirada vacía mezcla de tiempo y materia únicos testigos insobornables de la avidez acumulada de lo que pasa y no pasa cuando nada pasa desmesura y vacío
y cuando los brazos no alcanzan el mundo ya es tarde al amanecer
Enero 18 de 2026
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