
la vida nos sorprende a veces con el abrazo inquietante de una hondura silenciosa
una emoción que va más allá de lo que las palabras podrían decirnos
y así quedamos expuestos al asombro que aguarda vacilando en una voz que aun no ha tocado mundo
en este viaje perpetuo que vivimos sin repuestas
que arde entre sombras y cenizas
asoma un viejo desasosiego
que brota de lo ausente
del vacío sin huella de lo eterno en lo efímero
un tiempo ajeno subversivo
fuera del tiempo en lo profundo del cielo
como una orgía de luz perdida
una iluminación profana
pero el resto del mundo está instalado en una tranquila certidumbre de sueños y proyectos
la zona de sombra
una tensión irresuelta entre la gravedad y la gracia
quizá un pasmo fervoroso por vivir esa obstinada y pobre manera de decir el mundo
Febrero 8 de 2026