
cualquier incidente de la vida puede provocar un fluir de sensaciones
que viven calladas sostenidas en el tiempo
y cuando menos se lo piensa el azar que no se rinde
nos las trae
el asombro irrumpe inesperado en la memoria como un relámpago en un estado de penumbra
y no sabemos si llamarlo recuerdo o revelación
o violencia intempestiva de lo que se desconoce
o simplemente recordar que en las cosas humanas hay un silencio de sentido
encerrados en una realidad felizmente inacabada
cada gesto es una conjetura
un vacío salvador que nos rescata de la asfixia
una queja enmascarada al rehuso de los dioses
pura errancia investida de cotidianidad
una pizca de lucidez atraviesa por momentos la existencia
cuando un instante real desgarra la piel de la apariencia
y la vida como estorbo se vuelve una conciencia extrema de lo impalpable
una hendidura donde el alma se cuestiona
Febrero 12 de 2026