
hay ese tiempo de la errancia inútil
una oquedad que crece donde no cabe ni el espesor de una plegaria
y donde la vida trata de olvidar su abismo
noche tras noche una infinita paciencia custodia el lugar de lo inasible en la ingravidez de lo oscuro
de lo imposible de alcanzar
donde la palabra se nos acerca manteniéndose infinitamente lejos
una promesa o una frontera?
quizá una queja silenciosa del mundo
de ese mundo antes donde nuestra boca se brindaba a la pureza del aparecer
hoy se vive descifrando el juego infinitamente lúdico de la existencia
casi como un reclamo desde el vacío que nunca se consuma
como un secreto que no se ha dejado atrapar
ahogando el propio decir de lo que tenuemente se muestra
sin tocar las profundidades antes de conmover las superficies
Febrero 14 de 2026