
un rostro ausente nos llama entre la gente
una espera irreal en el borde entre lo visible y lo invisible
entre lo que no vemos y al fin llegamos a creer que vemos
y esa ansia de abrazarlo en el fondo de nuestro pensamiento
lejos de la verdad
allí del sueño
en la posibilidad de encontrarnos lo que falta
la eterna sombra inabordable que no hace más que deshacerse
aunque acechemos en los entresijos del tiempo
lo buscado fuga cuesta abajo de los días
a lomo de un viento descarado que deja una palabra inescrutable en el umbral
entre el desamparo y la ignorancia nos tendemos en paisajes desnudos grávidos de silencio donde alcanzar la voz desconocida
allí donde se pierde el comienzo y el enigma se transforma en azar
donde lo real se quiebra y sobreviene la sorpresa de escuchar sin oír
de ver sin ver pasar un rostro que jamás conocimos
Febrero 18 de 2026