
persistimos cada día cada hora
sin renunciar
sin desmayar
a pesar de la inalcanzable inmensidad tan ajena
de la imposibilidad de asimilar la ausencia en el preciso instante que ya se perdió para siempre
así el deseo naufraga en una serie de interminables errancias
y de pronto el día se abre y se reconstruye un mundo
pero la realidad nos parece ilusoria porque la noche nos ha dejado recuerdos de momentos olvidados y días que parecen no haberse terminado bajo los deslices involuntarios del tiempo
no obstante confundimos lo real con la realidad y vivimos inadvertidos nuestro propio espejismo
esa quimera que cargamos a la espalda mientras el espíritu porfía entre las cosas
en esa búsqueda del mundo perdido en lo real
una provocadora incertidumbre
que sabemos inagotable
Febrero 19 de 2026