
a veces nos obstinamos en volver a nuestras letras
como un contrabando de nosotros mismos
buscando la clave de lo que perdimos
esa sombra que se va derramando en el tiempo
quizá la culpa sea de la memoria que se silencia
y nos deja un vacío que nos pertenece
allí donde el mundo pareció quebrársenos
toda vida puede convertirse en una ausencia irreversible
que flota en una opacidad sin nombre
que se tiende entre el corazón y las sienes
donde albergamos las incongruencias de la vida y el desconcierto del alma
y a pesar de todo
volvemos a la palabra esperando el destello de lo inalcanzable
y seguimos leyendo
obstinados
el silencio del sentido
una y otra vez
Febrero 22 de 2026