
me regalaste fragmentos de tiempo que brillaban áureos alrededor de mi cuello
y colgaban como ecos de adioses olvidados
espíritus inquietos henchidos de estrellas dormidas
encadenadas hoy en algún lugar de la ausencia
heridas abiertas
pensamientos recortados desde el silencio
que aprietan el centro de mi garganta como una sombra
como si estuviera leyendo una lectura sin tiempo ahí del recuerdo
somos verbo aun frente a lo intraducible de todo el escenario de la existencia
donde cada uno guarda celoso un paraíso vacío
una realidad increada
donde se hospeda una historia como el eco de un pasado irrecuperable
Marzo 11 de 2026