
habitamos la vida llevando a cuestas un misterio que vive en la oquedad del pensamiento
sin palabras
la vida es una dulce trampa de silencios y vacíos
y de laberintos intrincados donde nos perdemos y quedamos a merced del tiempo
de su eterna contingencia de su irrenunciable fuga
a veces con el corazón en llamas
y aunque las tardes avanzan serenas la oscuridad siempre nos alcanza en medio de los gritos de las aves nocturnas
pero siempre queda un lugar soleado para gente sombría
hay una puerta para todos los que no han tocado las profundidades antes de conmover las superficies
quizá sea la de ceder a la seducción de la sombra
dejándose abrazar por la noche
Abril 10 de 2026