
un amanecer naciente dialoga con el mundo
allí donde atrapo una plegaria entre mis manos
una exhalación de mi espíritu donde percibo la presencia de esa ausencia constante
donde se abre la densidad intangible de las emociones
el ser humano no piensa ni siente cuando reconoce el mundo a través de sus representaciones
sino cuando se enfrenta a una experiencia radical que no puede representar
y es entonces cuando se entrega entero a deseos que incendian pasiones y recorren cada historia sin escandir
vértigos que asoman como una maraña que desconoce sus razones
de un mundo que no nos entrega más que algunos vestigios
pasajes entre la eternidad y la muerte
ese camino ineludible hacia otro lugar en el exilio de la costumbre
donde se percibe la oscuridad de una mirada que nos mira
donde necesitamos una calma interior donde borrarnos
para que el silencio nos diga
Abril 25 de 2026