
La historia es una falacia construida a través de una serie construida de apropiaciones por poderes diversos que se han encargado de reinventarla otorgándole una finalidad y sentido acordes
La historia entera puede ser así una ininterrumpida cadena de interpretaciones y reajustes siempre nuevos: un hipertexto de las marcas de poder, de las relecturas constantes que implica que las interpretaciones pasadas, los sentidos asignados queden ocultos, invisibilizados bajo las nuevas capas
Se introduce de esta manera un momento tras otro de discontinuidad en la historia y se minimiza la consensuada noción de progreso continuista:
Es la superstición moderna subproducto de la mentira Weil dixit
La historia no es otra cosa que la sucesión de procesos de avasallamiento y de las resistencia para contrarestarlos
Así, la única causalidad histórica es la construida por la diferente correlación de fuerzas entre los grupos enfrentados en la escena social y que, en suma, es la que determina quien impone su dominio, los vencedores, o sea, quienes la hacen suya en una determinada situación y a qué finalidad la someten
En el propósito de historizar los valores son repensados como materia maleable al servicio de grupos humanos confrontados en el marco de un proceso histórico constituido por la explotación las relaciones de dominio, la dehiscencia política, la ley como excepción, la corrupción, la degradación, el circo jurídico, la híper naturalidad del perjurio y donde el dinero es el rasero, como dijo alguna vez Nancy
En suma, una irracionalidad esencial que disuelve el carácter de realidades en sí atribuido a valores morales
En la historia la regla es la irracionalidad del Azar, una violencia e irracionalidad originarias que el eterno devenir reproduce interminablemente
Esta irracionalidad constitutiva de la historia disuelve la falsa sustantividad del presente que demuestra su extrema fragilidad
frente a un devenir ineluctable
El Estado de a poco va deviniendo un compromiso, una válvula de seguridad administrativa sometida a la moral individual del derecho privado y las leyes del mercado
Esta teoría implica numerosos rasgos, el principal, la sombra de un autoritarismo sin límites que se proyecta en una especie de sadismo de la Ley donde el que sustenta el poder gozade los beneficios a costa del sufrimiento de los otros
Hoy el pensador debe ser un subversivo respecto de su época : ser contemporáneo y a la vez extemporáneo, alguien capaz de contradecir pero que, al mismo tiempo, sea la antítesis de un espíritu negador, una manera de perseverar en un anacronismo que implica el desacuerdo con el propio tiempo que se vive, pero reconociendo su pertenencia ineludible
Es, sí, un desgastante modo de vivir la intransigencia y rebeldía de no transar con la época ni ceder con sus exigencias, aceptando incondicionalmente la propia singularidad
A propósito Nancy
Un hombre no vale por otro, son iguales en su equivalencia, pero no intercambiables ni como objeto ni como sujeto.
Lo que tenemos en común es lo incomparable
Abril 28 de 2026