
soportamos el desdén de lo insondable
fracasando siempre
desde un lugar recóndito emerge el sigilo de la vida
insolencia del Azar que ha sembrado la Tierra de heridas
caminantes de pies ardientes y ojos de luna
lo invisible no cabe en las pupilas
y la mirada se desborda en vano hacia el punto más distante
más inalcanzable
un espacio de vacilación quiebra el aire y nos abrazamos a las sombras
mundo demente asfixiado
exceso de ilusiones trashumantes sobre la línea del horizonte nos lanzan al camino detrás de un resplandor ausente
una presencia diferida que no deja de hacer señas
empecinada resistencia en el vacío y la indigencia
obstinación del alma alborotada que persigue la presunta eternidad de cada cosa en el primer latido de una historia inacabada
un capricho que desafía ese tiempo imposible
tiempo de silencio para soñar lo que falta
Junio 6 de 2026